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LOS SANTOS Y LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA EN LA COMUNIÓN ANGLICANA


LOS SANTOS EN LA IGLESIA ANGLICANA
En la Comunión Anglicana, como parte de la Iglesia Católica de Jesucristo, tenemos una especial estima por los hombres y mujeres que han sido un ejemplo para los demás por su vida virtuosa, espiritual y social, y que han aportado en la transformación del mundo y la realización del reino de Dios. Por ello, recordamos a estos hombres y mujeres santos celebrando sus fiestas en los días señalados por la Iglesia en el Libro de Oración Común (L.O.C.).

LOS SANTOS ¿intercesores?
Sin embargo, cuando les recordamos, no les oramos a ellos. Nuestras oraciones siempre van dirigidas a Dios, como Jesús nos enseñó.
En las fiestas de santos recordamos sus méritos y pedimos al Padre que nos ayude a ser mejores, a seguir el ejemplo que ellos dejaron con su vida de santidad.
El único intercesor ante Dios es Jesús: el Camino, la Puerta. Él mismo lo enseñó: “Nadie va al Padre sino por mí”, "Cuando oren digan, Padre Nuestro", “todo lo que pidan en mi nombre…”.

LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA
María, la madre de nuestro Señor, goza de una alta estima en la Comunión Anglicana. Le recordamos tres veces en el año:
• 25 de marzo: La Anunciación de Nuestro Señor Jesucristo a la Bienaventurada Virgen María. (LOC 156)
• 31 de mayo: La Visitación de la Bienaventurada Virgen María (LOC 157)
• 15 de agosto: Santa María Virgen, Madre de Nuestro Señor Jesucristo (LOC 160)
María es una mujer silenciosa, de pocas palabras; aparece unas cuantas veces en la Biblia. Sin embargo, su corta participación es de gran riqueza y sabiduría cuando sus labios se abren para hablar o sus actitudes dispuestas para ejemplificar: en la Anunciación, la visitación, las bodas de Caná, en la crucifixión, orante con los discípulos tras la Resurrección.
“FIAT”, ejemplo de fe y compromiso
Su “sí”, su “hágase” (lc 1:38), es definitivo para la culminación del plan divino de salvación. Dios Hijo debe hacerse humano, debe encarnar, y esto sólo puede suceder por medio de una mujer.
El hecho de ser la elegida por Dios habla de su integridad.
Ella es la primera educadora de Jesús. Ella cumple cabalmente su responsabilidad. El papel de María es fundamental en la realización del proyecto de Dios.
Dispuesta a servir
Aunque Dios le elige para ser la madre del Verbo encarnado, ella no se porta como una reina, no espera las atenciones de la humanidad, no se sienta cómoda a esperar que la gloria se vea reflejada en halagos y admiración. Estando en cinta, se pone en camino para ayudar a su prima Isabel quien también se encuentra embarazada (Lc 1:39-40).
Su vocación es el servicio.
Preocupada por los pobres
Y su oración es un canto que proclama la grandeza de Dios quien ve con ojos misericordiosos a quienes sufren.
María alaba al Señor quien “dispersa a los soberbios de corazón", "derriba del trono a los poderosos”, pero sobre todo “enaltece a los humildes" y "a los hambrientos los colma de bienes”; María alaba al Dios que atiende las necesidades de los empobrecidos de la sociedad. (Lc 1:46-55)
Excelente consejera
En la Iglesia Anglicana tenemos claro que María no busca el protagonismo, no busca ser adorada, no pretende tomar el puesto de Dios o de su Hijo.
El gran testamento de María está en las bodas de Caná (Jn 2:1-10). Hoy día sus palabras deben ser escuchadas por todo cristiano, pues se trata del mejor consejo que nadie nos haya podido dar: "Hagan todo lo que él les diga“ (Lc 1:5).
Pocas palabras pero poderosas; ella se hace a un lado y nos muestra la mejor opción. ¿Qué más podemos esperar? ¿Qué mensaje más valioso que éste? Ella sólo pide hacer lo que el Mesías nos enseñó, y todo esto está en el Evangelio. De esta forma, María nos acerca a Jesús.
Hasta la cruz
María es el ejemplo del discípulo perseverante. En el momento de la Crucifixión todos han abandonado al Señor, están llenos de miedo, decepcionados, tristes. No así maría. Ella está junto a la cruz, soportando la muerte de su hijo, presente en su último aliento como lo estuvo en el primero (en el pesebre).
María nos enseña que así como seguimos a Jesús en sus palabras y obras, también debemos caminar con él hasta la cruz.

¿Madre de Dios?
La Iglesia Anglicana conserva la catolicidad de los primeros siglos del cristianismo, luego la doctrina y formas de ese tiempo hacen parte de nuestra doctrina y culto.
Así las cosas, María es reconocida por la Iglesia Anglicana como la “Theotokos”, es decir, la “madre de Dios”; esto está definido en el concilio de Éfeso (431) y ratificado en el concilio de Calcedonia (451).

Merece veneración
Por todo esto, en la Iglesia Episcopal - Comunión Anglicana, si bien tenemos claro que la adoración es sólo para Dios, reconocemos los méritos de los santos y el especial lugar que ocupa entre ellos la Bienaventurada Virgen María, madre de nuestro Señor, quien merece todo respeto, reconocimiento y veneración, es decir, por su vida, virtudes y cualidades es respetable, digna de estima y honor por parte de todos los cristianos.

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